
Bienvenidos.
Un abrazo,

Procrastinar es aquella costumbre de postergar innecesariamente las cosas.
En este momento, estoy procrastinando para no tener que hacer un presupuesto. Es más, llevo cuatro horas paveando. Empecé cenando, luego viendo televisión, me eché y conversé por teléfono, me puse a dibujar una tira, escribí un par de ideas, me puse a cargar mi celular y, finalmente, estoy escribiendo este post.
¿Pero qué puedo hacer si procrastinar es un arte? No es nada fácil. Pavear y dejarme creer a mí mismo que no estoy paveando para poder seguir postergando es un proceso activo, constante, creativo, lleno de retos. Cuando crees que ya no hay nada más que hacer, siempre llegará la inspiración para encontrar comida para preparar, lavar los platos que acabas de usar, arreglar unos libros mal puestos, leer esa página web que hace tiempo que quieres leer, o escribir un nuevo post.
Al final agregué un video (subtitulado en español) que expresa mejor lo que es procrastinar… Lo hace hasta la desesperación. Cierro el mensaje con ese video, con la mayor disposición de terminar y ponerme a hacer el presupuesto que tengo pendiente. Hasta estoy dispuesto a apagar la televisión. No, esperen, no llegaré tan lejos. Me contentaré con dejar de escribir… en este post.

Hablando de la tira de este martes, aquí está la portada original del disco (¿me salió igualita, no?
)
Aquí hay una webcam colgada en la famosa calle, transmitiendo 24×7: Abbey Road
Hay que estar atentos a la webcam… Uno nunca sabe cuándo podrían pasar los Beatles de nuevo.
Actualización 1: no sabemos quién es, pero lo encontramos saludando a la cámara en una de esas que, por pura casualidad, se me ocurrió mostrarle la webcam a una amiga.
Actualización 2: aquí les copio el enlace a una nota en el blog “El Tonto de la Colina”, acerca de esta famosa calle. 100% recomendado.
http://eltontodelacolina.blogspot.com/2008/05/cruzando-la-calle.html

Los adornos que se colocan en los cubículos de las oficinas, siempre reflejan un poco de la personalidad de sus ocupantes. Esos adornos son de toda clase: fotografías familiares, recuerdos de viajes, artesanías, plantas, dibujos, más fotos, regalos, frases célebres, paisajes, y muchas más fotos.
Como mis fotografías las guardo conmigo, los recuerdos de viajes están en mi cuarto, y las plantas en mi ensalada; opté por colgar webcomics.

Cuando alguno de los webcomics que sigo me causa gracia como manifiesto, lo cuelgo del panel de mi cubículo. En la fotografía se puede ver a Palomitas y Maiz, Juanelo y Saturday Morning Breakfast Cereal, además de un texto sobre qué hacer si entras en contacto con extraterrestres (uno nunca sabe), y el cronograma de un proyecto en el que estoy trabajando. Más a la derecha, aunque no entró en la foto, está mi favorito de xkcd.
Esas tiras las encuentro en los webcomics que coloqué abajo. Tengo en inglés y español, y todos son buenísimos, cada uno a su estilo.
¡Que les aprovechen!
Alberto Montt, en dosis diarias
Bunsen
Dilbert
Hitlercito Semanal
Juanelo
Palomitas y Maiz
Perry Bible Fellowship
PHD Comics
Saturday Morning Breakfast Cereal
Sinfest
The Fart Party
UML Comics
xkcd

Hoy es un día especial pues cumplimos el primer mes desde que empezamos este webcomic, un 18 de abril. Y como la celebración produce satisfacción, marca un antes y un después, y predispone para dar el siguiente paso, me permitiré celebrarlo.
Son apenas diez tiras las que he publicado, pero puedo prometerles que me he divertido mucho al hacerlas. Espero que Uds. también estén pasando un buen rato.

¡La vida continúa!
Un abrazo,
Mario

Siempre que me despido en forma casual, en la calle, lo hago con un “que tenga buen día”, el positivo “que le vaya bien”, o el escueto “hasta luego”.
Esta mañana estuve haciendo unas compras. Cuando ya estaba de salida y me despedí, sin darme cuenta, me salió del corazón decir: “Que tenga un buen mundial”. Claro, se explica fácil porque los últimos diez minutos habíamos estado hablando acerca de lo jodido de perderse la inauguración porque será viernes durante el horario de oficina, lo bueno de poder ver la segunda fecha que será el sabado, y lo genial de no tener que madrugar como durante el mundial del 2002.
“Que tenga un buen mundial”…
Eso me llevó a reflexionar cómo se transforma nuestro mundo cuando se viene esta época.
- La canción de moda no es un reguetón, una salsa o una canción de rock. Ahora es “Wavin’ Flag”(1), la canción de Coca-Cola.
- Cuando hablamos de los planes del fin de semana, nos fijamos primero el calendario de partidos.
- Las parrilladas/churrascos/asados no se planearán para las 6 de la tarde. A las 10 de la mañana, los carbones ya deberán estar encendidos.
- Empresa que se respete y no tenga publicidad sobre fútbol, mejor que no gaste dinero en vano.
- Todo lo importante que se tenga que hacer el fin de semana estará suspendido y plenamente justificado.
- Si tu misión en la vida era determinar cuánto se puede vivir sedentario sin tener un ataque, no podrás evitar jugar un partidito de futbol (y tener el ataque).
- La conversación casual no será sobre el clima, el gobierno, o la última estupidez de tu personaje favorito. Es sobre el partido que se viene, se está jugando, o se jugó.
¿A qué me lleva todo esto? Lo van a ver en la tira de este sábado.
¡Que tengan un buen mundial!
Un abrazo,
Mario
(1) Sé que la canción oficial es “Waka Waka”, pero como ocurrió con la película “Hulk”, con Eric Bana, haré de cuenta que nunca ocurrió. Me quedo con “Wavin’ Flag” y con la versión de Hulk con Edward Norton.

El otro día, después de almorzar, me puse a divagar un poco sobre cómo bromear un poco con algunos de mis compañeros(as) de oficina. Se me ocurrió que podía ser un atacante furtivo, del tipo que introduce caos inofensivo en forma anónima, un terrorista que no causa terror pero sonríe en la sombra y cuya única satisfacción es ver el desconcierto de sus compañeros al ver que las cosas que siempre funcionaron, dejan de funcionar un día sin motivo aparente.
Patético.
Realmente estaba aburrido cuando estuve divagando, pero qué hacerle. Aquí les dejo esas ideas, por si alguno les encuentra utilidad:
Y mi favorito:
Claro, esos aplican si pasas la mayor parte del tiempo en una oficina. Si es en una universidad o en un bar, podrías ponerte creativo con esas ideas y ver cómo jorobar un poco de otra forma, solo por introducir un poco de desorden en la vida diaria.
Sería como la operación Caos de la película “Fight Club“, pero light.
Un abrazo,
Mario
Pd. Hablando de terrucos fallidos, les dejo esta presentación de “Achmed, el terrorista muerto”, subtitulado en español.

Hace unos días vi una campaña que se está llevando a cabo en Colombia. Se llama “Epidemia de excusas”. Échenle un ojo, por favor, y continúo.
A fines del año pasado y principios de este, sin querer queriendo, estuve en tres accidentes de tránsito.
En el primer accidente, el chofer se quedó dormido al volante y le dimos por atroya a un omnibús. Como el bus en cuestión estaba detenido y no íbamos más que a 40 km/h, el choque fue seco y nada grave. Al chofer lo salvó el airbag, pues no tenía el cinturón de seguridad puesto. A nosotros nos salvó ese bus. Si no hubiera estado, hubieramos seguido derecho con el chofer dormido, pasando una luz roja en un cruce de avenidas.
En el segundo, iba viajando por el Perú en un tramo de la sierra. De repente llegó la niebla, y aunque el chofer bajó la velocidad y fuimos con cuidado, en una maniobra por querer acelerar, el auto patinó, medio giramos y nos quedamos varados en medio de la carretera, con un cerro al frente y un precipicio detrás. Con mucha precaución, y rogando que no venga un camión de esos, el man enderezó el auto y seguimos el viaje. Un par de minutos después, nos encontramos con el temido camión que venía en sentido contrario. Pudo haberse chocado contra nosotros. El resbalón se debió, nos confesó el chofer, a que el auto tenía dos llantas con las huellas bastante gastadas.
En el tercero, estaba en un taxi, en una avenida de esas de tres carriles de ida y tres de vuelta, en Lima. En la vía en la que estábamos, íbamos por el carril del medio. Por alguna razón que hasta ahora no sé, el taxista tuvo la buena fortuna de salir de ese carril y arrimarse hacia la derecha. Al rato, desde atrás, por ese carril del medio donde estuvimos antes, llegó otro auto chocando de lado a lado contra los demás carros, hasta que se estrelló finalmente con uno que encontró delante. Aquí solo puedo especular que al tipo le fallaron los frenos, pero qué diantres, no pude averiguar. Tuvimos que movernos para despejar el tráfico y ya no supe qué pasó.
Que rayos, tuve suerte en los tres casos. Sin embargo, es fácil darse cuenta que al menos dos pudieron evitarse con un par de cuidados extras, y probablemente, el tercero también. Lo jodido de todo es que en todas las veces, ¡yo no tenía ni un rábano que ver! ¡Era otro pinche compadre que estaba ahí e iba a pagar la pelotudés ajena!
Considerando cómo manejan por estos lares, ayudemos a difundir esta campaña que es la mejor que he visto sobre el tema. Mientras más la conozcan, nos haremos y le haremos a los demás un favor.
Incluso, hasta podremos pensar que los Beatles sí hubieran podido estar en latinoamérica a salvo. Al menos, de los atropellos.
Un abrazo,
Mario
Actualización 2010.07.25: directo desde la película “Zombieland” (que recién he visto y es muy buena), aquí está la regla #4 para sobrevivir en una tierra de zombies: “Cinturón de seguridad”.
Está en inglés, pero el video es bastante gráfico O_O
Actualización 2010.08.17: un ciclista yendo contra el tráfico, y un transeunte que cruza sin mirar, por el medio de la cuadra. Son dos errores que no se cancelan mutuamente.
Actualización 2010.08.20: la importancia de usar casco.
Actualización 2010.08.27: en el Perú ya se quieren poner serios con esta vaina. Aquí hay una nota en “El Comercio”, dónde un pequeño video muestra ¿cuántas faltas comenten los peatones en cinco minutos?

Escuché del amigo de un amigo que inició la construcción de su casa en un terreno que siempre perteneció a su familia y heredó siendo muy joven, hace muchos años atrás.
Yo conocía ese lugar, así que le pregunté a mi amigo por qué su amigo estaba construyéndola ahí, pues el terreno era difícil, un poco arenoso. Mi amigo me contó que su amigo le tenía mucho cariño a la herencia recibida, y eso pudo más que el sentido práctico. Como muestra de su apego, me contó que el pobre invirtió mucho en los cimientos y en solucionar todos los problemas que se le presentaron, y aunque todos esos gastos imprevistos le, en buen criollo, jodían las pelotas, el amigo de mi amigo se mantuvo firme, trabajando fuerte, juntando su poco sueldo y construyendo como pudo.
Los meses fueron pasando y si bien el amigo de mi amigo ya había logrado construir las paredes y amueblar un poco, estaba cabreado porque no podía conseguir todo el dinero necesario para construir el techo de una buena vez. La cosa hubiera sido trivial sino fuera que en esa zona siempre ha llovido bastante, y cuando cocinaban la sopa en esas condiciones, el fuego se apagaba a cada rato y la sopa les quedaba aguada. Siendo un tipo poco versado en cuestiones del dinero, el amigo de mi amigo averiguó qué podía hacer e hizo lo único que pudo: hipotecó su terreno y todo lo que había en él. Asumiendo este riesgo, obtuvo el dinero suficiente y construyó el techo que tanto necesitaba y, por fin, pudo cocinar una sopa decente.
La situación no era fácil pero al menos no estaba solo. El amigo de mi amigo estaba casado, para suerte de él, con una buena mujer. Mi amigo me contó que su amigo tuvo con ella tres hijos. Los dos primeros se dedicaban a comer y dormir. Estudiosos no eran, trabajadores tampoco, apenas ayudaban, y de vez en cuando se quejaban de la sopa, aún cuando ya tenían un techo y esta ya no quedaba aguada. Para suerte de los padres, el tercero, el menor, aportaba. Gracias a él esa sopa todavía tenía sabor a algo, pues el dinero de sus padres se iba en pagar la hipoteca y otros gastos.
La cuestión era que mientras el amigo de mi amigo construía su casa, los meses y los años pasaban, su familia hacía lo que podía, siempre faltaban muebles, siempre había algo que reparar, a veces estaban bien con sus vecinos, a veces no, las deudas no bajaban, el dinero desaparecía, y aunque el tiempo se iba solo en trabajar, el amigo de mi amigo no podía dejar de pensar que algún día podrían tener un futuro mejor.
Y así nacía una nación.
Pd. Esta canción la escuché mientras viajaba por la carretera. Su letra es genial. Los dejo con “El día de mi suerte”, por Héctor Lavoe.

- Es por eso que te digo, toda la película en sí trata del sueño del protagonista, John Corp.
- No, tu estás equivocado. John nunca estuvo soñando. Todo lo que ocurrió fue en la realidad.
- Pero si te expliqué mis razones
- Sí, pero yo también te expliqué las mías
- Era un sueño
- Era la realidad
(sliencio)
- Umh… ¿te has dado cuenta que…?
- ¿Qué cosa?
- Espera, te explico. La realidad se caracteriza por ser lógica, ¿no?
- ¿A qué te refieres?
- O sea, si yo tiro una piedra contra una pared, la primera chocará contra ella y sonará un golpe, ¿correcto?
- Sí, es lo normal.
- Ok. En el mundo de los sueños, si tiro la piedra contra la pared puede pasar cualquier cosa, por ejemplo, atravesarla o convertirse en un tazón de brócoli. ¿De acuerdo?
Relatividad (1953), por Escher
- Y sí… En el mundo de los sueños no tiene que haber lógica, puede pasar cualquier cosa; distinto a la realidad…
- Que siempre la tiene. Si en la realidad ocurre algo que no parece tener lógica, debe haber una explicación que simplemente no conocemos
- Como los trucos de magia. Si supiéramos los secretos de los magos, conoceríamos la explicación y dejaría de ser magia
- ¡Exacto! Entonces estamos de acuerdo que la realidad tiene lógica, y los sueños, no
- Sí, estamos de acuerdo. Salvo que estemos hablando de sicoanálisis y de cómo los sueños representan algo en tu subconciente, lo que nos lleva a la lógica detrás de la interpretación…
- Tienes razón. Para evitar confusiones, no lo llamemos el mundo de los sueños. Que sea el mundo de la imaginación, ¿sea?
- Sea
- Ahora, como lo que ocurre en la imaginación no tiene lógica, no hay mucho que podamos discutir sobre ello. Yo puedo argumentar una cosa, tu otra… Un relato que venga de la imaginación podrá tener interpretaciones distintas
- Cierto, cierto…
- Distinto a la realidad. Si afirmo que al arrojar una piedra contra una pared, la primera va a rebotar, comprobarlo será tan sencillo como arrojar la piedra. Verificaremos que rebotó y punto.
- Tratar de negar que rebotó no tendría sentido. Yo también lo habría visto.
- Bien. Entonces, hechos ocurridos en la imaginación no se pueden verificar. Hechos ocurridos en la realidad, sí
- ¿A dónde quieres llegar?
- La trama de la película ocurrió en la imaginación del autor, entonces…
- No tiene sentido discutir quién tiene la razón
- Lo más que podemos hacer es aceptar mutuamente que tenemos interpretaciones distintas, e intercambiar opiniones
- Tienes razón…
- Como al discutir sobre la existencia de Dios
- ¿Ah?
Pd. el texto escrito no tiene que ver con la película “Inception” (conocida en español como “El Origen“), así que no se preocupen, no di ningún adelanto a la trama. Sin embargo, esa película me dio el empujón que faltaba para que junte algunas ideas y las exponga como una conversación. Volviendo a la película, véanla, está buenísima.
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